El origen de los Romanos. Mitos Y leyendas de San Miguel el Alto. Parte I

El Joven del Caballo Blanco.

Los mexicanos, criollos, mestizos y esclavos luchaban por la independencia de nuestra nación, bajo el grito de “Libertad e Independencia” del señor cura Miguel Hidalgo aquel quince de septiembre de 1810.
San Miguel el Alto secundó aquella lucha, varias batallas entablaron los realistas e independentistas en diferentes partes de nuestro municipio, pero sería una la más recordada, aquella que entablaron los insurgentes al mando del Mariscal de Campo Don José María González Hermosillo el 23 de noviembre de 1812 contra las fuerzas demoniacas del Sr. Cura Álvarez alias el “Chicharronero”, que habiendo reunido la fuerza de setecientos hombres de Aguascalientes, Nochistlán, Jalostotitlán y Teocaltiche.
Estando en San Miguel el Alto, tenían a un puñado de insurgentes ya listos para quemarlos vivos en la plaza pública de este lugar, como a eso de las ocho o nueve de la mañana, estaban reuniendo la leña para cometer tal barbarie, ya que este Cura acostumbraba a quemar vivos a sus prisioneros; cuando de pronto, se presentaron las fuerzas independentistas al mando de Don José María González Hermosillo quien dividió rápidamente su fuerza en tres trozos al mando de los Sres. Segura y Coronado, rompieron el fuego a las diez de la mañana en las orillas de San Miguel, a donde se refugió el “Chicharronero” con los Realistas, este sintió la fuerza de los Insurgentes, quienes deseosos de que salieran a campo abierto, para entablar un combate formalmente, se fingió una retirada, la cual aprovechó el Sr. Cura “Chicharronero” y su perversa comitiva para perseguirlos. Salieron del pueblo alborotados en el seguimiento de los Insurgentes, cuando de repente… hizo alto la caballería de los insurgentes y se entablo cruel batalla cerca del rancho “San Rafael’’, donde cerca de dos mil hombres de ambas partes luchaban ferozmente, los insurgentes estaban a punto de perder, cuando de repente por el rancho de “Amador’’, apareció un grupo de insurgentes comandados por Oropeza, que juntó con sus hombres y un notable Jinete que montaba un hermoso caballo blanco como la nieve, les mostró el camino para llegar a San Miguel, y auxiliar a sus compañeros que perecían en las manos del “Chicharronero”, señalándoles dónde estaban combatiendo; una vez que les dijo el Joven del Caballo blanco el sitio; desapareció inmediatamente. Oropeza entró al degüello con tal valor al igual que los otros insurgentes, murieron cuarenta y nueve enemigos, y fueron heridos hasta cientos de los más orgullosos y asesinos del “Chicharronero”, lamentando tristemente la pérdida del valeroso D. Rafael Oropeza y tres soldados de Hermosillo. Después de levantar el campo, se trasladaron a la población a liberar a los insurgentes que estuvieron a puntos de morir en la hoguera, y se trasladaron al pequeño santuario del Sr. San Miguel, para dar gracias por a ver vencido al “Chicharronero” y sus huestes. Quedando sorprendidos la gente de Oropeza al ver a Sr. San Miguel, ya que aseguraban que era el mismo Joven del Caballo Blanco, que los había guiado para acabar con los realistas, se postraron ante su altar y dieron gracias junto con los sanmiguelenses de no haber perecido en las manos del sanguinario “Chicharronero”.




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