Personajes populares de mi pueblo. Por Carlos Anaya. María Tropeles célebre barrendera de mi pueblo. Es la única que a dejado historia por su forma y manera de ser, y su propio estilo al vestir. Pero para que me entiendan les voy a platicar. Su nombre era María Enríquez, pero era más conocida como María ‘’Tropeles’’, lo interesante de ella era su sobrenombre; se debió a que ella barría en las madrugadas el atrio parroquial y las calles, y en el silencio de la noche y la soledad de las calles, se escuchaba el barrer de María, y la gente la empezó a identificar como María ‘’Tropeles’’.

Mujer que tenía su propio estilo al vestir; nahuas amponas de colores con holanes, sombreros coloridos con holanes, adornados con listones de colores. Vestía pobremente, a su manera se sentía elegante, se pintaba el pelo con sus menjurjes, su hijo Dário cómo ella le llamaba le diseñaba la ropa.

Tenia sus ideas y nadie se las hacia cambiar, hacía las cosas a su manera, catalogada como ideática por su hijo quién me platicó cuándo le pregunté sobre su mamá, y quien es barrendero igual que su madre. Le daba lo mismo andar en todos lados a la hora que fuera, andaba por la carretera, la gente la reprendía pero no entendía.

María, una viejilla humilde, respetuosa y ‘’educada’’ a su estilo, barría el atrio más por devoción que por necesidad; por varios años hasta que la edad se lo impidió. A la edad de ochenta años murió atropellada en la carretera.

Caritativa de corazón, que todo lo que le daba a la gente se los daba a los sacerdotes. Carismática para unos, e ignorada para otros. Conocida por toda la gente. Los niños para hacerla enojar le gritaban María ‘’Tropeles’’ y ésta los correteaba o les decía cosas.

Le entraba a todo tipo de trabajos: a la barrida, a vender cirios, a la fragua con el marido, herraba caballos, ‘’y mucho mejor que él marido’’, me dice una de mis fuentes a quien entrevisté.

Cuando murió su marido, le dijo a Dios con gusto: ‘’Tú me lo entregaste ahora te lo devuelvo’’. Reina del show maridos oprimidos para ayuda de las necesidades de la parroquia, ella bailaba en el ruedo para divertir a los espectadores, no le importaba que fuera cornada o revolcada por los novillos o que le vieran los calzones; que según su hijo no usaba, era como una especie de la ‘’india María’’ al estilo sanmiguelense.

A María le daba lo mismo comer en forma, que comer desperdicios, hacía mil trucos para que los hijos no se dieran cuenta al preparar la comida. En la búsqueda de desperdicios un día se la encontraron de cabeza en un tambo y no traía calzones.

Emanaba un olor horrible por comer desperdicios que el Señor Cura le dijo que olía a lepra. Su hijo le echa la culpa a su madre, que ella tuvo parte de culpa de que se muriera la mamá del señor cura Becerra porque le daba la fruta sin lavar. Pero la tiene en el concepto (su hijo)de ‘’santita’’, por su entrega al servicio de los demás.

Gracias Rosa Gema Montero Robledo por la foto.




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