Una de las tradiciones más arraigadas de San Miguel el Alto es la serenata, la cual a lo largo del tiempo ha observado cambios.  Solía llevarse a cabo todos los domingos, pero actualmente aún puede apreciarse durante las Fiestas Patronales.

En los treintas se expone que se conformaba cada domingo un ordenado cuadro, amenizado por las notas de la banda municipal, encabezada en aquellos años por don Jesús Delgado, y asimismo caracterizado por los aromas de las flores como rosas, claveles y gardenias, y por supuesto, las azucenas de campo.

La serenata se trataba de una cíclica tanda de vueltas en las que caminaban en sentido contrario hombres y mujeres con la finalidad de encontrarse; por cierto, los varones, regalaban flores y serpentinas a las damas, así como palomas de papel o bien, les desparramaban afablemente huevos con confeti, a propósito, aseguran predominaba el respeto.  De hecho, la disciplina por parte de los policías comentan era muy fuerte.  Un bonito detalle es que era una reunión en la cual las familias iban a convivir y a cenar.

En esa etapa, se manifiesta que la comunidad, por costumbre, acostumbraba separarse según las clases sociales, sobre todo en las fiestas; la clase socioeconómica más austera ocupaba el paseo de afuera, el que ahora se alza sobre el área en la que se ubican las jardineras, que entonces era una calle de empedrado, en tanto, la clase socioeconómica alta se iba hacia el paseo contiguo al kiosco, donde las doncellas portaban sombrero en septiembre.  Se expresa la serenata finalizaba por aquella época a las 9:30 p.m. o 10:00 p.m. sin excepción.

Por otra parte, en las serenatas de los sesentas, se comenta que seguía reinando el respeto entre hombres y mujeres; y se expone que las personas de clase alta se separaban en el primer paseo, en el aro que rodea inmediatamente el kiosco, mientras que en el paseo intermedio daban vueltas los jóvenes asimismo acaudalados, los varones con traje y las damas con elegantes vestidos y guantes, en tanto, las personas de clase media y del rancho, usando sus más finos vestidos, daban vueltas en el paseo de afuera, bajo las notas de la música de la banda municipal.

Un detalle muy especial es que en las serenatas de los sesentas al momento de los toques que anunciaban la Bendición con El Santísimo Sacramento desde el templo parroquial de Señor San Miguel, la mayoría de los sanmiguelenses se hincaba y la banda dejaba de tocar por un instante, o años más tarde, la gente permanecía estática al menos y la banda se detenía un ratito.

Un dato histórico relacionado con la tradición de la serenata es la vuelta que en mayo de 1962 dio por la plaza principal el entonces presidente de la República Mexicana Adolfo López Mateos, mientras tocaba la Banda del Estado, cedida con motivo de su visita (Medina de la Torre, 1967).

Autor: L.C.C. Juan Ramón Jiménez Jiménez