El 24 de agosto, de acuerdo con los antiguos, sale la canícula.  Este evento tiene varias interpretaciones y es visto desde distintos ángulos, lo cual lo convierte en un fenómeno digno de considerarse en pleno siglo XXI.

En el mundo de la literatura, el tema de la canícula es abordado por Juan Rulfo en la novela Pedro Páramo, en la cual se aborda el caso haciendo alusión a la canícula como el purgatorio, comprendido en una fase que abarca desde su inicio, prácticamente el 16 de Julio que es el Día de La Fiesta de La Virgen del Carmen (que se interpreta como el cielo) hasta llegar al 24 de agosto, fecha en la que se decía que el demonio andaba suelo, por lo cual se tomaba como el infierno.  Es decir, el purgatorio se ubica entre el cielo y el infierno.

En la tradición, el 24 de agosto, día en que sale la canícula, se pensaba que el diablo andaba suelto y la señal era que amanecía la flor de Santa María marchita, lo cual tenía como significado que el demonio la orinaba, decían nuestros abuelos.  En esta jornada se recomendaba tener cuidado.

Desde el punto de vista científico, la canícula se considera como un veranillo, es decir, una etapa de relativa sequía dentro del temporal, por lo que puede entenderse que saliendo la canícula regresan las lluvias con intensidad.

Lic. Juan Ramón Jiménez Jiménez